Moda

MOOM MANICURE

Hace tiempo que vengo haciendo guiños de empatía con los ridiculizados años 80; sumado a la curiosidad que tengo de probar algo divertido con mis uñas; pero será sincera, no me siento del todo cómoda con el tema del nail art, se me hace un poco hortera y cursi, ósea no es precisamente mi estilo, siempre prefiero las manicuras clásicas, tal es así que mi colección de esmaltes se reduce a 5 tonos obligatorios; pero he sentido ganas de rendir un para tributo a mi abuela, mis tías y a todas aquellas señoras que marcaron mis primeros años de infancia con sus uñas estilo: Media Luna.

Esta manicura también conocida como “Moon Manicure” no es originaria de los 80, aunque tuvo un largo reinado en dicha década en 1925. Los esmaltes para las uñas entran en el mercado con el color rosa, que se aplicará únicamente en el centro de la uña sin cubrir la media luna natural de la misma. Terminando los años 20 y comenzando los 30 aparece la  “Moon Manicure” que admitía todos los tonos en rojo que se ofrecían en aquel entonces. Las divas del cine ponen de moda el esmalte de uñas y la “Moon Manicure” se difunde en diversos tonos de rojo siempre con la media luna blanca o nacarada. En los ochenta y principio de los 90 retorna la nostalgia por las uñas Media Luna que acabaron en los noventa con las aburridas, predecibles, poco favorecedora y recicladas de los 70 (Manicura Francesa) tendencia que por cierto es el típico caso de algo que se vende como ultra refinado y chic; pero que terminó siendo el standard de las porno stars y otros personajes que no son reconocidos precisamente por su sofisticación. Aunque creo firmemente que se debía moderar un poco el tono de los ochenta, tampoco era necesario irnos de un extremo al otro, ya que las manicuras de lo noventa parecían un mezcla entre el maquillaje austero de la post guerra y una colegiala que descubre el barniz de uñas por primera vez.

Reconozco que los tonos glossy que usaban la mayoría tanto en los años 80 como en los 30 no me encantaban, pero con el nail art moderno y la infinidad de tonos mate de blancos y rojos, no hay excusas para no hacer de este clásico un remake fantástico. Obviamente mantendría la estructura cromática, el rojo es un esencial para mi y usar blanco solo no me causa ninguna emoción; pero admito que combinados es otra cosa. Para cerrar solo quiero decir, que vale la pena de vez en cuando retomar un clásico femenino, modernizarlo y disfrutarlo con el mismo glamour de las divas del cine.

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