La nueva misión de Louis Viutton es llevar el lujo y el carácter que lo define al mundo del perfume.

Desde la creación de sus primeros baúles, en 1854, un rastro de perfume ya flotaba en el aire de la Maison Louis Vuitton. Diseñados para proteger incluso los objetos más frágiles durante viajes prolongados, estos bolsos lujosos tenían compartimentos acolchados para los perfumes. Más tarde, en la década de 1920, vinieron neceseres sofisticados y la creación de cepillos con carey, espejos con marfil y frascos de perfume de todos los tamaños. La Maison convocó artistas para diseñar motivos decorativos para grabar las botellas de cristal: Camille Cless-Brothier, Gaston Le Bourgeois y André Ballet crearon piezas exquisitas conocidas como “Editions d’Art”. Incentivado por el éxito de estas botellas coleccionables, en 1927 Louis Vuitton lanzó su primera fragancia: Heures d’Absence, rápidamente seguida de Je, Tu, Il; Réminiscences, en 1928, y Eau de Voyage, en 1946. El misterio que rodea a estas marcas olfativas se mantiene intacto: a pesar de que todavía existen botellas originales en perfectas condiciones, el perfume que contenían ya se evaporó hace mucho tiempo. Un acto olfativo tan efímero ofrece a la Maison Louis Vuitton una formidable carte blanche, dándole total libertad para reinventar un verdadero trabajo artesanal y cultivarlo durante un largo período.

Esta nueva aroma donde se fusionan el cuero de Louis Vuitton con las flores más exclusivas del mundo, promete crear una experiencia sensorial única donde se revivan los viajes, el lujo y los placeres de la buena vida, fundamentado en los valores de la sociedad francesa.

El mundo entero está a la expectativa de esta nueva meta de la Maison, a nadie le sorprendería que destronara a muchos en esta área, porque como ya sabemos todo lo que hace Louis Vuitton despierta suspiros y se posiciona como objeto del deseo y expresión del lujo moderno.

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