Nada mejor que la lluvia para que se termine de llevar el calor del verano y así darle paso al fabuloso clima que nos trae el otoño.

La lluvia siempre tiene ese halo de melancolía que hace una que tarde ordinaria se convierta en un regocijo para el alma, a los 20 por lo general no la apreciamos, estamos más pendientes de cómo arruina nuestro cabello o de cómo derrumba nuestros planes, pero ya una vez en los 30 la cosa cambia y empiezas a apreciar todo lo que te desconecta, lo que te relaja y sobre todos esos pequeños detalles que ayudan a aflorar los recuerdos.

Obviamente la llegada del otoño trae consigo la oportunidad de desempolvar los abrigos y las americanas que son sin duda mis prendas de ropa favoritas y como vamos a pasar menos tiempo al aire libre siempre nos da la oportunidad de mejorar o redecorar nuestra casa e ir así preparándola para el fin del 2017.

¡Feliz Otoño!

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